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Cuando nacía una niña era celebrado, pero cuando nacía un niño se celebraba todavía más, el varón era más libre para salir solo, para trabajar en faenas de hombres y tenía más libertad. La mujer nacía y no salíamos solas ni nada por que era la vida aquella y todos lo veían bien.
Cuando eramos niños, los niños le ayudaban al padre y las niñas a las faenas de la casa, a tolear a los pequeños, a coser, a bordar y además cuidar a los animales, esto cuando éramos chiquitas. Después ya nos íbamos a trabajar en el campo, a coger aceitunas, a segar, arrancar garbanzos, trillar.... de todo un poco. Incluso en algunos trabajos del campo había algunas diferencias, los hombres abareaban los olivos y nosotras cogíamos las aceitunas del suelo.
En aquellos años no había escuela, así que las niñas nos quedábamos en casa ayudándole a nuestra madre y los niños se apuntaban a los maestros que iban visitando los cortijos, ya que ellos necesitaban aprender a leer y escribir para cuando se fueran a la mili y las niñas se decía que no era preciso porque para escribirle a los novios no hacía falta.
Recuerdo una costumbre de antes, en la iglesia o en el colegio, cuando ya había para todos los niños y niñas, se sentaban siempre aparte, cada uno en un lado de la sala, no se el motivo de esta costumbre.
Los niños hacían pocas cosas en la casa, y cuando teníamos la regla se guardaba mucho cuidado con las comidas, por ejemplo el pan con aceite se decía que manchaba la cara, a la matanza no se acercaba ninguna mujer con la regla y también se gastaba cuidado de no mojarse mucho. Recuerdo que un día le dijo mi madre a mi hermano que le llevara leña para la candela, y el dijo que por qué no se la llevaban las niñas, mi madre le dijo que estábamos malas y el decía que cual el mal que teníamos. Mi madre le dijo que era el mal del vilano, las alas quebrás y el pico sano, ella nos quería muchisimo.
Se despide con cariño una amiga de Algarinejo